martes, 11 de septiembre de 2012

Mini Autobiografía

8 de Septiembre del 2012

Recuerdo cuando solo era un niño toda mi vida fue vivida como en un cuento, historias, juegos y sonrisas, aunque no puedo negar que hubo veces en que brotaron lágrimas de mis ojos.
Recuerdo cuando de noche caminaba con mi padre y mi hermano por los oscuros senderos de la cordillera de los andes, sentí miedo por un momento pero ahí estaba mi padre tomando mi mano para decirme que no estábamos solos y que los ángeles estaban con nosotros. El solo escuchar esas palabras daban tranquilidad a mi alma, en realidad no sabia por donde pisaba, era tan oscura esa noche que ni siquiera la punta de mi nariz conseguía mirar. Solo tenía seis años, no conocía mucho de lo que era la vida, pero había una paz que nos sobrecogió y un escudo divino que nos cubrió esa noche, hasta llegar a destino.
Con  el tiempo fui estudiando la biblia, fui aceptando la verdad de que un Dios Vivo, Poderoso, Omnipotente y Omnipresente, que se preocupaba día y noche de lo que ocurría con nuestra vida. Me entregue a Él por medio del bautismo a los once años, pensé que la vida sería mucho más fácil. Mi madre siempre me dijo que la vida no sería igual que antes, ya que tendría muchas más luchas por delante debido a que el enemigo de nuestro Gran Dios tiene en la mira a aquellos que aceptan a Jesús como Salvador y Redentor. Viene a mi memoria las muchas veces que escuche que el ser Cristiano no era fácil, pero no hice mucho caso de aquellas palabras que me dijeron.

      Paso un tiempo y  sin darme cuenta me estaba alejando de Mi Salvador y Redentor llamado Jesucristo, realmente estaba cegado para ver como me alejaba de Mi Buen Dios. Primero por el hecho de no ser rechazado de mis nuevas amistades decidí no hablar de aquel Dios que hizo tantos milagros en mi vida desde pequeño. Luego comencé a recibir invitaciones a fiestas. Eso desencadeno en muchos más factores. Comencé a fumar, las drogas comenzaron a llamar mi atención. Mi vida se iba consumiendo poco a poco, veía como a mi alrededor lo que antes estaba pintado de colores de alegría ahora se estaba marchitando y tiñendo con colores blanco y negro.  Veía como día a día ese hogar que me enseño valores cristianos se iba desmoronando, veía como ese amor que hubo en algún momento se iba esfumando, como cual perfume se riega al suelo. No puedo negar que me hice el fuerte y oculte por mucho tiempo lágrimas las cuales denotaban la necesidad que tenia de ti Señor. Lamentablemente aun no me daba cuenta de aquello.  Solo tenía trece años y estaba solo en una atmosfera que solo pinta tristeza. Sentía como cada paso que daba en los peldaños de la vida se iban derrumbando.
 Siguen aquellas imágenes en mi memoria en las cuales después de una discusión de familia corrí hacia afuera de casa y se a cerco mi hermano para hablar conmigo y le respondí que no creía en ti mi Dios. Aún me arrepiento de ese día, por que cada vez que miro hacia el pasado veo como tu mano me sostenía al caer. Me acompañaste tres años en los cuales busque la felicidad de una manera mundanal, no me daba cuenta como destruía cada día más mi vida. Solo hasta ese día que estaba solo en mi cuarto tratando de dormir y escuche una voz que hablaba a mi conciencia reclamando mi vida, reclamando que era hijo del pecado y que estaba condenado a una tristeza eterna, solo ese día con tan sólo dieciséis años me recordé que tenía un Dios tan Grande que en el pasado había abierto el mar rojo para que pasara su pueblo, solo aquel día me recordé de ese maravilloso Dios que nos había acompañado esas noches de caminata por la peligrosa cordillera de los andes. Esa noche clame a ti mi Señor, Esa noche decidí entregar mi vida entera a ti.
Lamentablemente había algo que me estaba ligando a mi vida de pecado, me sentía amarrado por las cadenas del pecado, sentía que no había salida, esa voz me hablaba día y noche recordándome de que había destruido mi familia y que mi vida estaba siendo destruida con cada paso que daba, Fue ahí cuando caí al suelo y de rodillas clamé a aquel Salvador, aquel Redentor del cual tantas veces me habían hablado en mi niñez, fue ahí cuando llore y grite clamando por que me rescataras pronto de esa prisión en la cual estaba viviendo. Sin demora me socorriste y me libraste sin dudarlo, lo que no esperaba fue que utilizaras a unos ángeles que me han acompañado desde mi infancia, sí Señor gracias por haber enviado a mis hermanos en mi ayuda.
Gracias mi Señor por que cada día que pasaba en ese foso de lodo cenagoso venia esa imagen de mi madre arrodillada a un costado de la cama orando, sé que en esos momentos de dificultad estaba  pidiendo por su familia y en especial por sus hijos.
Señor ahora después de que han transcurrido tres años de haber vuelto a tus brazos, puedo mirar hacia atrás y darme cuenta de cuanto peligro me liberaste aun estando lejos de ti. En este momento puedo asegurar que no hay cosa más hermosa que esa felicidad que me das día a día pase lo que pase. Ahora veo aquellos días en los cuales el enemigo había colocado en mi mente el que destruyera mi vida con aquellos vicios y drogas que jamás debería haber probado.
SEÑOR GRACIAS POR TU RESCATE, GRACIAS POR DARME VISTA EN AQUEL MOMENTO EN EL QUE HABÍA SIDO CEGADO POR EL PECADO.
Heme aquí Señor envíame a aquellos lugares donde nadie quiera ir por que sé que tú me sostendrás vaya donde vaya.



“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.”  (1 Timoteo 2:5,6)


Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: «Éste es EL camino; síguelo.» (Isaías 30:21)