16 de Noviembre del
2015
Otra vez vuelvo aquí para mirarme al espejo para ver las
consecuencias de mis actos y errores, vuelvo a verme en un pasado, vuelvo a
retroceder el tiempo para ver si así logro calmar un poco esta sensación de
pérdida.
Llevo no solo días con esta sensación de pérdida, en realidad llevo meses en esto, tanto así que ya se me hace familiar el despertar cada día así, ya veo que es normal estar solo…
Se me llega hacer fácil el abrazar la almohada y evitar lágrimas, porque sé que nadie me escuchará…
Es en esta circunstancia de la vida en la cual me llego a preguntar ¿Qué hago aquí?, es aquí en este punto en el cual me siento a escribir por que no veo nada bueno en mí…
Y no pienses que te estoy echando la culpa por qué no lo es así… qué más puedo hacer si ni lagrimas ni gritos, funcionan para volver a comenzar de cero.
Llevo no solo días con esta sensación de pérdida, en realidad llevo meses en esto, tanto así que ya se me hace familiar el despertar cada día así, ya veo que es normal estar solo…
Se me llega hacer fácil el abrazar la almohada y evitar lágrimas, porque sé que nadie me escuchará…
Es en esta circunstancia de la vida en la cual me llego a preguntar ¿Qué hago aquí?, es aquí en este punto en el cual me siento a escribir por que no veo nada bueno en mí…
Y no pienses que te estoy echando la culpa por qué no lo es así… qué más puedo hacer si ni lagrimas ni gritos, funcionan para volver a comenzar de cero.
Necesito desahogarme, necesito llorar y gritar, necesito un
abrazo amigo o simplemente alguien que me escuche que esté dispuesto a no
criticarme, eras tú aquella persona, fuiste tú aquella amiga, compañera,
confidente, mi novia y eras parte de mi felicidad…
Compartimos desde pequeños aunque a medida que fuimos creciendo tuvimos vidas aunque similares, fueron muy diferentes, diversas historias, diversas dificultades, diferentes adversidades y diferentes hogares. Al crecer cada uno por su lado logro encontrar salida a sus problemas diarios, cada uno logro vencer de diferentes maneras los lazos que nos ataban a una vida de tristezas y dolor. Tu toda una señorita que a mi parecer no la paso muy bien, que a medida que iba creciendo en ese ambiente se iba haciendo más independiente y más dura, cosa que te ayudo a sobreponerte a las adversidades, quizás a veces un tanto terca o llevada a tus ideas, con la sensación de que eras dueña de tus decisiones y de tu vida, siempre seguiste adelante sin mirar atrás. Yo por otra parte un muchacho que simplemente busco cariño en lugares donde no correspondía buscarlos, con amistades que no correspondía buscar y esperando tener una posición distinguida dentro de un círculo de amistades que no llevaban a ningún lado, después de todo simplemente quería sentirme aceptado en algún lugar.
Ambos en fin… marcados por esos caminos oscuros que decidimos tomar en algún momento de nuestras vidas.
Ya mayores… todo tan diferente, simplemente amigos, amigos que en su momento quisieron ser algo más que eso… la emoción de tener a alguien tan parecido en experiencia, fue como pensar que éramos el uno para el otro, con los mismos gustos, las mismas esperanzas, las mismas expectativas, los mismos sueños y así tantas cosas más…
Todo comenzando desde unos ensayos de una canción que hasta los días de hoy no me olvido, después vinieron aquellas caminatas interminables por la playa o la costanera y aquellas caminatas interminables que hacía para dejarte en la micro adecuada, eran largas por que trataba de caminar la mayor cantidad de pasos posibles para pasar más tiempo junto a ti, junto con aquellas escusas para lograr tomar tu mano debido al frio que hacía en aquellos momentos, todo parecía tan genial, tan bonito, pero no fue correcto… Deberíamos haber aprendido a ser más pacientes, personalmente tengo que aceptar que se me paso por la mente de que era ese el momento el cual tenía para estar contigo y proponerte ser parte de mi vida, pensé que si dejaba pasar más tiempo, te podrías olvidar de mi o simplemente podrías dejarme, no quería perder a alguien que me comprendía tan bien como lo hacías tú, nunca había tenido una confidente, un amiga, una compañera así! Era todo tan fantástico…
Pero bueno de error en error no quisimos darnos cuenta de que éramos muy inmaduros para tener pilares fuertes que sustenten la construcción de aquello que estábamos edificando, edificamos algo en la arena, creyendo que no habría problemas, de que las dificultades y las adversidades no podrían derrumbarnos, nos engañamos al creer eso… ambos nos mentimos pensando eso.
A medida que iban pasando los días y los meses, cada tormenta venia derrumbando nuestra construcción, y yo seguía ahí, a solas llorando sin comentarte de que no sabía qué hacer para que esto no siguiera así... Cada discusión era un gigante, cada una de mis caídas fueron irresponsabilidades mías, no debí haberme alejado de aquella lámpara que alumbraba mi camino… Simplemente debí haberte protegido, debí haber sido más sabio y haber buscado un lugar de tierra firme en la cual volver a reconstruir aquella casa que deseábamos tener, pero como buen necio, decidí seguir así, tratando de afirmar con mis propias manos aquella construcción en la arena, ya no habían cimientos, los pilares los sosteníamos nosotros, el techo a causa de la tormenta se había volado, comenzó a hacer frio, la lluvia comenzó a mojarnos, simulábamos estar felices, cuando en realidad la tormenta cada día nos debilitaba, hasta que llegó el momento en que no podías más, no podías fingir que todo iba bien y te marchaste… ya psicológicamente te habías preparado para partir, mientras que yo lo único que hice fue fingir solo que todo podía cambiar milagrosamente.
Vi cómo te ibas a lo lejos y como tus huellas que poco a poco se iban borrando conducían a un lugar donde había tierra firme, y yo ahí seguía intentando montar devuelta la construcción, sosteniendo un par de tablas, un martillo y un par de clavos en mano…
Ahí sigo… tus huellas ya se esfumaron, tu esencia está desapareciendo, no queda más que parte de tus recuerdos en mi memoria. Te recuerdo con aquella sonrisa de aquel día sábado en el que te sentaste a mi lado en la iglesia, solo éramos amigos y quedaba mucho por madurar.
Intente por un momento buscar aquel lugar de tierra firme al cual te habías marchado, no lograba encontrarlo, hasta que te vi a lo lejos, sonreías como nunca, te invite a volver a intentar armar esta vez no una casa si no un castillo, pero esta vez no cometiendo el mismo error que antes, esta vez los cimientos estarían en tierra firme… Te sonreí, me sonreíste, agachaste la mirada y me dijiste que ya era tarde, que ya no había vuelta atrás y te marchaste…
Con lágrimas en la garganta intente explicarte que nuca fue mi intención hacerte pasar por tales tormentas, después de todo yo también había sido víctima.
Decidí volver a aquella vieja construcción vieja y abandonada, tablas rotas, restos de recuerdos que se hicieron mi hogar…
No sé si será lo más correcto, pero espero en algún momento poder construir algo en tierra firme, para dejar de ser naufrago y vivir lamentándome de los errores cometidos en un pasado…
Solo sueño con que podamos construir juntos aquello que nuestra inmadurez, nuestros errores y las tormentas de la vida nos llevaron a construir en un lugar donde los cimientos fueron mal puestos en la arena.
Compartimos desde pequeños aunque a medida que fuimos creciendo tuvimos vidas aunque similares, fueron muy diferentes, diversas historias, diversas dificultades, diferentes adversidades y diferentes hogares. Al crecer cada uno por su lado logro encontrar salida a sus problemas diarios, cada uno logro vencer de diferentes maneras los lazos que nos ataban a una vida de tristezas y dolor. Tu toda una señorita que a mi parecer no la paso muy bien, que a medida que iba creciendo en ese ambiente se iba haciendo más independiente y más dura, cosa que te ayudo a sobreponerte a las adversidades, quizás a veces un tanto terca o llevada a tus ideas, con la sensación de que eras dueña de tus decisiones y de tu vida, siempre seguiste adelante sin mirar atrás. Yo por otra parte un muchacho que simplemente busco cariño en lugares donde no correspondía buscarlos, con amistades que no correspondía buscar y esperando tener una posición distinguida dentro de un círculo de amistades que no llevaban a ningún lado, después de todo simplemente quería sentirme aceptado en algún lugar.
Ambos en fin… marcados por esos caminos oscuros que decidimos tomar en algún momento de nuestras vidas.
Ya mayores… todo tan diferente, simplemente amigos, amigos que en su momento quisieron ser algo más que eso… la emoción de tener a alguien tan parecido en experiencia, fue como pensar que éramos el uno para el otro, con los mismos gustos, las mismas esperanzas, las mismas expectativas, los mismos sueños y así tantas cosas más…
Todo comenzando desde unos ensayos de una canción que hasta los días de hoy no me olvido, después vinieron aquellas caminatas interminables por la playa o la costanera y aquellas caminatas interminables que hacía para dejarte en la micro adecuada, eran largas por que trataba de caminar la mayor cantidad de pasos posibles para pasar más tiempo junto a ti, junto con aquellas escusas para lograr tomar tu mano debido al frio que hacía en aquellos momentos, todo parecía tan genial, tan bonito, pero no fue correcto… Deberíamos haber aprendido a ser más pacientes, personalmente tengo que aceptar que se me paso por la mente de que era ese el momento el cual tenía para estar contigo y proponerte ser parte de mi vida, pensé que si dejaba pasar más tiempo, te podrías olvidar de mi o simplemente podrías dejarme, no quería perder a alguien que me comprendía tan bien como lo hacías tú, nunca había tenido una confidente, un amiga, una compañera así! Era todo tan fantástico…
Pero bueno de error en error no quisimos darnos cuenta de que éramos muy inmaduros para tener pilares fuertes que sustenten la construcción de aquello que estábamos edificando, edificamos algo en la arena, creyendo que no habría problemas, de que las dificultades y las adversidades no podrían derrumbarnos, nos engañamos al creer eso… ambos nos mentimos pensando eso.
A medida que iban pasando los días y los meses, cada tormenta venia derrumbando nuestra construcción, y yo seguía ahí, a solas llorando sin comentarte de que no sabía qué hacer para que esto no siguiera así... Cada discusión era un gigante, cada una de mis caídas fueron irresponsabilidades mías, no debí haberme alejado de aquella lámpara que alumbraba mi camino… Simplemente debí haberte protegido, debí haber sido más sabio y haber buscado un lugar de tierra firme en la cual volver a reconstruir aquella casa que deseábamos tener, pero como buen necio, decidí seguir así, tratando de afirmar con mis propias manos aquella construcción en la arena, ya no habían cimientos, los pilares los sosteníamos nosotros, el techo a causa de la tormenta se había volado, comenzó a hacer frio, la lluvia comenzó a mojarnos, simulábamos estar felices, cuando en realidad la tormenta cada día nos debilitaba, hasta que llegó el momento en que no podías más, no podías fingir que todo iba bien y te marchaste… ya psicológicamente te habías preparado para partir, mientras que yo lo único que hice fue fingir solo que todo podía cambiar milagrosamente.
Vi cómo te ibas a lo lejos y como tus huellas que poco a poco se iban borrando conducían a un lugar donde había tierra firme, y yo ahí seguía intentando montar devuelta la construcción, sosteniendo un par de tablas, un martillo y un par de clavos en mano…
Ahí sigo… tus huellas ya se esfumaron, tu esencia está desapareciendo, no queda más que parte de tus recuerdos en mi memoria. Te recuerdo con aquella sonrisa de aquel día sábado en el que te sentaste a mi lado en la iglesia, solo éramos amigos y quedaba mucho por madurar.
Intente por un momento buscar aquel lugar de tierra firme al cual te habías marchado, no lograba encontrarlo, hasta que te vi a lo lejos, sonreías como nunca, te invite a volver a intentar armar esta vez no una casa si no un castillo, pero esta vez no cometiendo el mismo error que antes, esta vez los cimientos estarían en tierra firme… Te sonreí, me sonreíste, agachaste la mirada y me dijiste que ya era tarde, que ya no había vuelta atrás y te marchaste…
Con lágrimas en la garganta intente explicarte que nuca fue mi intención hacerte pasar por tales tormentas, después de todo yo también había sido víctima.
Decidí volver a aquella vieja construcción vieja y abandonada, tablas rotas, restos de recuerdos que se hicieron mi hogar…
No sé si será lo más correcto, pero espero en algún momento poder construir algo en tierra firme, para dejar de ser naufrago y vivir lamentándome de los errores cometidos en un pasado…
Solo sueño con que podamos construir juntos aquello que nuestra inmadurez, nuestros errores y las tormentas de la vida nos llevaron a construir en un lugar donde los cimientos fueron mal puestos en la arena.