miércoles, 14 de noviembre de 2012


Historia Bíblica: “Jesús en el Getsemaní”
(Mt 26:36-46; Mc 14:32-42; Lc 22:39 -46)


Como solía hacer Jesús con sus doce discípulos después de un largo día de trabajo ferviente haciendo bien a otros para salvarlos de la destrucción, se dirigió al Monte de los Olivos, apartándose de la confusión de la ciudad para conversar en oración con su Padre. Al llegar al Monte de los Olivos Jesús les pidió a los doce que se sentasen y orasen, mientras tomando a Pedro, Jacobo y Juan, les dice: “Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí y velad”. Mientras el Hijo de Dios se alejaba y se postraba en actitud de oración en el huerto de Getsemaní, oraba: “Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. A causa de la agonía de su espíritu brotó de sus poros sudor como grandes gotas de sangre. Ese momento fue en el que la divina luz de Dios desapareció de su vista y él pasó a manos de las potestades de las tinieblas. Estaba sufriendo en lugar del hombre, como transgresor de la ley de su Padre, las tinieblas lo estaban cubriendo, mientras se percataba del ceño de su Padre, se preparaba a desviar la copa del sufrimiento de los labios del hombre culpable, y se proponía beberla él mismo, para dar al hombre en cambio la copa de la bendición. Allí fue donde la copa misteriosa tembló en su mano. El divino Hijo de Dios desmayaba y se moría, en ese momento el Padre envió a un mensajero de su presencia para que fortaleciera al divino Doliente, y le ayudara a pisar la senda de dolor. Luego de esto levantándose, se acercó a sus discípulos y los halló durmiendo y le Dijo a Pedro: “¿Así no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación: el espíritu a la verdad está dispuesto, más la carne es débil.” Él sabia que les esperaban grandes aflicciones y pruebas a sus discípulos y por ello les pedía que velaran y oraran, en forma de preparación para aquel momento. Otra vez fue y oró, diciendo las mismas palabras. Al volver, otra vez los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño; y no sabían qué responderle. Jesús se sentía aun mas abrumado por que los mas cercanos a el no podían velar ni comprender el sufrimiento que él estaba pasando en ese momento y no se daban cuenta de la magnitud y la necesidad que ellos requerían de estar en constante oración. Regreso nuevamente orar de la misma manera anterior entregándose por amor a la raza humana, la ira que habría recaído sobre el hombre recayó en ese momento sobre Él. Luego de haber terminado de orar vino la tercera vez, y les dijo: Dormid ya, y descansad. Basta, la hora ha venido; he aquí, el Hijo del Hombre es entregado en manos de los pecadores. Levantaos, vamos; he aquí, se acerca el que me entrega. En ese instante acercándose Judas con una turba de gente a sus espaldas, le dice:” ¡Salve, Maestro!” Y le besó. Con paz y seguridad Jesús le dijo: “Judas,  ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?”.

Aplícalo a tu vida:

Hoy se nos pide a cada uno de nosotros como seguidores de Cristo el deber de ser buenos vigilantes y firmes en la oración. El cansancio o las dificultades de la vida no son excusas para ser menos vigilantes. Las dificultades no deben inducirnos al descuido, sino a duplicar la vigilancia. Cristo demostró que por medio de una constante comunicación con su Padre, aun en los momentos más difíciles se pueden obtener victorias indescriptibles. Como así nosotros vamos a bajar la guardia al desanimo si tenemos de nuestro lado a aquel que venció la muerte en la cruz.
Él Señor siempre te dará la victoria cuando al parecer todo se ve perdido, solo hace falta velar y orar.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Carta a Dios N°6


03 de Noviembre del 2012

Como no sonreírle a la vida si haz hecho tanto por mi, como no glorificarte si haz puesto tu mano sobre mi guardándome de todo peligro y guiándome en tus caminos, por que mantener un rostro serio, si cada día que pasa hay más razones para adorarte, por que no mostrarle al mundo lo hermoso de tu amor regalando una sonrisa a aquellos que día a día se ven sumergidos en el desaliento. Pienso en las muchas veces que sanaste a personas dolidas y no solo con problemas físicos, sino que también con esa falta del Dios vivo que tenían, TÚ les diste esa razón de vivir como me la haz dado a mi, cada paso que doy en esta vida me convence mas de que nací para servirte y no momentáneamente, sino que eternamente.
Últimamente me ha venido la inquietud de con quien compartiré esa maravillosa labor de predicar el evangelio a toda tribu, lengua y nación. Es que realmente hoy en día hay muy pocas personas que estarían dispuestas a dar la vida entera a trabajar para tu obra en el campo misionero, eso me inquieta. Quizás, debe ser que estoy así por que aun no conozco a alguien que quiera vivir la vida de esa manera, dando todo por tu causa. Muchas personas piensan en entregarte solo una parte de sus vidas, pero cada día que pasa, ciento el deseo de ser aun más diferente y estoy dispuesto a entregar mi vida entera al servicio y para avance de tu obra.
Aun así entregándote todos mis veranos para el avance de tu obra, considero que es poco y que debo dar mucho mas, TÚ distes tanto amor por mí en aquella cruz, que realmente cualquier cosa que haga seria difícil compararla con tal sacrificio. Por eso Señor clamo día y noche por aquella compañía idónea que con certeza tienes preparada para mi, que este dispuesta a seguirte hasta por los caminos mas oscuros de la tierra simplemente para predicar tu evangelio y para que los demás conozcan de ti, que sea capaz de dar todo absolutamente todo para que aquellos que necesitan de ti puedan conocerte y ver que en ti hay perdón de pecados, simplemente espero a aquella compañía que te ame mas que a cualquier cosa en el mundo, y que TÚ ocupes el primer lugar en su vida y en su corazón, por que sabiendo que te ama a ti por sobre de todas las cosas sabré que también me ama a mi por que yo fui transformado por tu amor, simplemente para predicar a aquellos de que no hay cosa imposible para un Dios como TÚ.
Señor simplemente dale paz a mi corazón. Ya que lo único que quiero es darte gloria y honra, hasta poder verte descender en las alturas de los cielos con ángeles alrededor tuyo, solo en ese momento me sentiré satisfecho, pero no antes de predicar tu evangelio.
Aunque hayan lugares donde halla temor de predicar y hablar de lo maravilloso que eres. 
¡YO VOY! MI DIOS. POR QUE CUALQUIER COSA ACÁ EN LA TIERRA NO SE COMPARA CON EL SACRIFICIO TUYO EN LA CRUZ Y NADA TIENE MAYOR VALOR QUE TU AMOR QUE FLUYE COMO AGUAS DE MANANTIAL VIVO.  

“¿Por qué te abates, oh alma mía, y te turbas en mí? Espera en Dios, porque aún he de alabarlo. ¡Mi Salvador y mi Dios!” (Salmos 43:5)

lunes, 8 de octubre de 2012

Carta a Dios N°5


8 de Octubre del 2012

Cuanta gente que transcurre día a día por las inmensas calles de las ciudades, semáforos en rojo, vehículos se ven transcurrir rápidamente como si no existiera tiempo para descansar de las arduas labores del día, personas con teléfonos en las manos conversando sobre comercio y negocios, niños transcurren por la veredas de la gran ciudad con destino a sus escuelas, mientras en una oscura esquina se encuentra un pobre huérfano sin hogar alguno esperando justicia y ayuda. Que tristeza ver como aquellos corazones se han insensibilizado ante una escena como esa, que dolor ver como seres creados y formados por la mano de Dios, nacidos en un principio para Amar se han olvidado de tan hermoso principio.
Aquel huérfano ve pasar a un gran empresario por enfrente, estrecha la mano esperando a cambio algún tipo de ayuda, no encuentra en aquella persona siquiera una sonrisa de Amor. Tristemente agacha la cabeza y cierra los ojos.
- Padre, ¿que error eh cometido para ser tratado así? Clama esperando alguna respuesta.
En ese instante una mujer con su pequeño hijo ve al pobre hombre sentado en aquella esquina estrechando la mano en señal de ayuda, disimuladamente la madre cruza hacia la calle de enfrente y le susurra al oído a su pequeño hijo: Hijo no mires a ese lado, no vale la pena ver a aquella persona en esa situación.
Nuevamente aquel huérfano agacha la cabeza y esta vez clama al Señor:
- Padre, ¿Me has abandonado?
Mientras pronuncia esas palabras un adolescente con un  grupo de amigos pasa por aquella esquina y mirando hacia aquel huérfano, comienzan a gritarle improperios y a escupirle. Al retirarse aquellos adolescentes  aquel huérfano alza su mirada al cielo en busca de alguna respuesta para aquella situación por la que estaba pasando. Mientras de sus ojos comienzan a brotar lagrimas clama dentro de si: Señor tu que abriste el mar rojo y venciste el pecado en aquella cruz, tú que eres justo, tardo en ira y grande en amor, ven pronto, que sin ti no soy nada.
Sorpresivamente comienza a temblar la tierra la gente comienza a gritar por todos lados de la ciudad, el transito se detiene. Mientras una nueve en las alturas de los cielos va creciendo cada vez más. Se oyen sonidos de trompeta, el mundo comienza a enloquecer, mientras aquel huérfano se levanta y alza las manos dando Gloria a Dios.
Al fin había llegado su Padre aquel que tanto espero, para hacer justicia y darle aquella paz y aquel amor que nadie le dio.
SEÑOR ANHELO TU SEGUNDA VENIDA, VEN PRONTO!

“No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Dentro de poco, el mundo ya no me verá; pero vosotros me veréis, porque yo sigo viviendo y vosotros viviréis. Aquel día, comprenderéis que yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y yo en vosotros.” (Juan 14:19, 20, 21)

martes, 11 de septiembre de 2012

Mini Autobiografía

8 de Septiembre del 2012

Recuerdo cuando solo era un niño toda mi vida fue vivida como en un cuento, historias, juegos y sonrisas, aunque no puedo negar que hubo veces en que brotaron lágrimas de mis ojos.
Recuerdo cuando de noche caminaba con mi padre y mi hermano por los oscuros senderos de la cordillera de los andes, sentí miedo por un momento pero ahí estaba mi padre tomando mi mano para decirme que no estábamos solos y que los ángeles estaban con nosotros. El solo escuchar esas palabras daban tranquilidad a mi alma, en realidad no sabia por donde pisaba, era tan oscura esa noche que ni siquiera la punta de mi nariz conseguía mirar. Solo tenía seis años, no conocía mucho de lo que era la vida, pero había una paz que nos sobrecogió y un escudo divino que nos cubrió esa noche, hasta llegar a destino.
Con  el tiempo fui estudiando la biblia, fui aceptando la verdad de que un Dios Vivo, Poderoso, Omnipotente y Omnipresente, que se preocupaba día y noche de lo que ocurría con nuestra vida. Me entregue a Él por medio del bautismo a los once años, pensé que la vida sería mucho más fácil. Mi madre siempre me dijo que la vida no sería igual que antes, ya que tendría muchas más luchas por delante debido a que el enemigo de nuestro Gran Dios tiene en la mira a aquellos que aceptan a Jesús como Salvador y Redentor. Viene a mi memoria las muchas veces que escuche que el ser Cristiano no era fácil, pero no hice mucho caso de aquellas palabras que me dijeron.

      Paso un tiempo y  sin darme cuenta me estaba alejando de Mi Salvador y Redentor llamado Jesucristo, realmente estaba cegado para ver como me alejaba de Mi Buen Dios. Primero por el hecho de no ser rechazado de mis nuevas amistades decidí no hablar de aquel Dios que hizo tantos milagros en mi vida desde pequeño. Luego comencé a recibir invitaciones a fiestas. Eso desencadeno en muchos más factores. Comencé a fumar, las drogas comenzaron a llamar mi atención. Mi vida se iba consumiendo poco a poco, veía como a mi alrededor lo que antes estaba pintado de colores de alegría ahora se estaba marchitando y tiñendo con colores blanco y negro.  Veía como día a día ese hogar que me enseño valores cristianos se iba desmoronando, veía como ese amor que hubo en algún momento se iba esfumando, como cual perfume se riega al suelo. No puedo negar que me hice el fuerte y oculte por mucho tiempo lágrimas las cuales denotaban la necesidad que tenia de ti Señor. Lamentablemente aun no me daba cuenta de aquello.  Solo tenía trece años y estaba solo en una atmosfera que solo pinta tristeza. Sentía como cada paso que daba en los peldaños de la vida se iban derrumbando.
 Siguen aquellas imágenes en mi memoria en las cuales después de una discusión de familia corrí hacia afuera de casa y se a cerco mi hermano para hablar conmigo y le respondí que no creía en ti mi Dios. Aún me arrepiento de ese día, por que cada vez que miro hacia el pasado veo como tu mano me sostenía al caer. Me acompañaste tres años en los cuales busque la felicidad de una manera mundanal, no me daba cuenta como destruía cada día más mi vida. Solo hasta ese día que estaba solo en mi cuarto tratando de dormir y escuche una voz que hablaba a mi conciencia reclamando mi vida, reclamando que era hijo del pecado y que estaba condenado a una tristeza eterna, solo ese día con tan sólo dieciséis años me recordé que tenía un Dios tan Grande que en el pasado había abierto el mar rojo para que pasara su pueblo, solo aquel día me recordé de ese maravilloso Dios que nos había acompañado esas noches de caminata por la peligrosa cordillera de los andes. Esa noche clame a ti mi Señor, Esa noche decidí entregar mi vida entera a ti.
Lamentablemente había algo que me estaba ligando a mi vida de pecado, me sentía amarrado por las cadenas del pecado, sentía que no había salida, esa voz me hablaba día y noche recordándome de que había destruido mi familia y que mi vida estaba siendo destruida con cada paso que daba, Fue ahí cuando caí al suelo y de rodillas clamé a aquel Salvador, aquel Redentor del cual tantas veces me habían hablado en mi niñez, fue ahí cuando llore y grite clamando por que me rescataras pronto de esa prisión en la cual estaba viviendo. Sin demora me socorriste y me libraste sin dudarlo, lo que no esperaba fue que utilizaras a unos ángeles que me han acompañado desde mi infancia, sí Señor gracias por haber enviado a mis hermanos en mi ayuda.
Gracias mi Señor por que cada día que pasaba en ese foso de lodo cenagoso venia esa imagen de mi madre arrodillada a un costado de la cama orando, sé que en esos momentos de dificultad estaba  pidiendo por su familia y en especial por sus hijos.
Señor ahora después de que han transcurrido tres años de haber vuelto a tus brazos, puedo mirar hacia atrás y darme cuenta de cuanto peligro me liberaste aun estando lejos de ti. En este momento puedo asegurar que no hay cosa más hermosa que esa felicidad que me das día a día pase lo que pase. Ahora veo aquellos días en los cuales el enemigo había colocado en mi mente el que destruyera mi vida con aquellos vicios y drogas que jamás debería haber probado.
SEÑOR GRACIAS POR TU RESCATE, GRACIAS POR DARME VISTA EN AQUEL MOMENTO EN EL QUE HABÍA SIDO CEGADO POR EL PECADO.
Heme aquí Señor envíame a aquellos lugares donde nadie quiera ir por que sé que tú me sostendrás vaya donde vaya.



“Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.”  (1 Timoteo 2:5,6)


Ya sea que te desvíes a la derecha o a la izquierda, tus oídos percibirán a tus espaldas una voz que te dirá: «Éste es EL camino; síguelo.» (Isaías 30:21)

martes, 28 de agosto de 2012

Carta a Dios N°4


28 de Agosto del 2012

Se oye gritar a una multitud, mientras algunos lloran y otros ríen. Tu Mi Señor estás ahí con los brazos extendidos cargando nuestros pecados, aun nos observas con esa mirada de amor con la cual se te distinguía, después de que te escupieron y pisotearon al cargar tan grande cruz, ahora estas desde lo alto observando aquellos rostros que solo esperan que expires el ultimo suspiro de vida, mientras los ángeles entristecidos se abrazan unos a otros tratando de consolarse. El cielo comienza a nublarse, la atmosfera del lugar comienza a tornarse en tristeza… finalmente las nubes bloquearon el paso de los rayos del sol, en ese instante de tus ojos comienza a brotar una lagrima, era por nosotros, si, esa lagrima que broto de tus ojos, fue recorriendo tu mejilla mezclándose con la sangre de los azotes que te dieron por mi, Finalmente esa lagrima roja comienza a descender desde la altura de la cruz, hasta tocar tierra firme. En ese minuto se escucha desde la cruz un clamor: “¡Elí, Elí ¿lama sabactani?!”. ¿Que habrá querido decir? preguntaban algunos, mientras otros especulaban de lo que posiblemente habías dicho. Inmediatamente uno de los soldados romanos, corriendo, tomo una esponja, y la empapo de vinagre, y poniéndola en una caña la acerco hacia tu boca para que pudieras beber. Él pensaba que así disminuiría tu triste agonía, pero no sabía que tú estabas pagando el precio por nosotros. Nuevamente se escucho lo mismo: “¡Elí, Elí ¿lama sabactani?!”, solo que esta vez ninguno de los presentes emitió  comentario alguno, toda la muchedumbre quedo en silencio. “¡Padre mío, Padre mío ¿Por qué me has desamparado?!” Eso clamabas a gran voz, después de haber gritado por segunda vez, se cerraron tus ojos y exhalaste el ultimo suspiro de vida que quedaba dentro de ti. Tu corazón latió como nunca antes lo había hecho. La deuda esta cancelada, ya pagaste el precio del pecado, gracias por libertarme de esa prisión de muerte de la cual no había salida. Una sensación de profundo error comenzó a inundar a algunos de los presentes, todos habían formado parte del homicidio al Rey de Reyes y Señor de Señores.
Lentamente bajaron el cuerpo de Jesús, para luego dejarlo en un sepulcro.
Tres días pasaron y TÚ MI REDENTOR estabas nuevamente de pie para alzar tus manos y declarar la victoria sobre la muerte y el pecado.
GRACIAS POR ABRIR MIS OJOS Y VER LO HERMOSO QUE NOS REGALASTES, GRACIAS POR PAGAR EL PRECIO DE ESTE RESCATE.

“Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación, ¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido.” (Isaías  53:8)

lunes, 27 de agosto de 2012

Carta a Dios N°3

23 de Agosto del 2012

El viento sopla, hojas caen, luces se encienden,  el frio de la noche lentamente comienza a abrazarme, voces a lo lejos de risas y juegos. Solo,  frente a ti quiero estar, deseo contarte lo que siento, cierro los ojos y estas a mi lado. Gracias Padre por acompañarme otra noche en este lugar.
¿Sabes?  Desde hace mucho tiempo llevo conversando contigo todas las noches y contándote mis problemas, pero ahora siento el deber de escribirte…
Bueno…  desde que acepte tu llamado no me e negado a nada de lo que me has dicho y no pienso en negarme nunca, prefiero morir sirviendo a mi Dios. Desde un tiempo llevo orando por aquella compañía idónea que tienes para mi, en los comienzos tenía miedo de eso y muchas veces me vuelven esos miedos, el miedo a que no soy la mejor elección para una persona, pero poco a poco ese miedo se disipa por la transformación que has hecho dentro de mi. Lo único te pido mi Señor es que aquella persona sienta el mismo amor por la misión que siento yo, que tenga espíritu de servicio, y que esté dispuesta a dar todo por aquellas personas que lo necesitan, que sea dócil como tu y que su sonrisa alumbre mis noches. En realidad Padre solo quiero alguien con quien compartir mi vida y que seas tú en el primer lugar de su vida.
Creo que me has mostrado una mujer muy especial, sencilla y particular, dispuesta a servirte, solo espero no estar equivocado, por ahora eso será un secreto entre tu y yo, el nombre de aquella persona será guardado hasta que tu me confirmes cual es tu voluntad para con nuestras vidas, lo único que quiero Señor es estar cerca de ti y abrazarte y no soltarte jamás por que cada día que pasa es alegría si estoy a tu lado. Gracias por tu bendita Gracia. Y por conducirme a un lugar tan especial en el cual día y noche puedo hablar contigo y hacer de ti mi mejor amigo.
GRACIAS POR JAMÁS RENUNCIAR POR MI, GRACIAS POR QUE ME FUISTE A BUSCAR CUANDO ESTABA PERDIDO, GRACIAS SEÑOR POR LA VIDA. TE AMO!


“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.”  
(Salmos 32:1)

sábado, 18 de agosto de 2012

Carta a Dios N°2


17 de Agosto del 2012

¡Señor heme aquí, envíame a mí!... Padre Mio no concibo sacar de mi mente esas palabras, las tengo guardadas dentro de mi corazón por que ellas son las que le dan sentido a mi existir, son el motor que me impulsa a seguir adelante sea cual sea el problema o circunstancia, son las que me hacen olvidarme del dolor terrenal que puedo sentir, para esforzarme y dar eso que cambio mi vida, para dar todo absolutamente todo lo que tengo y lo que soy por la persona que esta a mi lado, esa frase fue la que cambio mi vida, la que me llevo a darme cuenta y decidir que prefiero estar cada segundo, minuto, hora, día, mes y año sirviendo a mi prójimo no por mi, si no por que tu cambiaste este corazón de piedra por un corazón de carne y además de eso escribiste con tu dedo, un principio que trasciende toda cultura, edad  y sexo,  el cual es el Amor, es por Amor a ti y a aquellas personas, es por eso que caigo de rodillas día a día para  implorar que me envíes a mí Señor a aquellos lugares que necesitan conocerte, yo quiero predicar tu evangelio donde quiera que vaya, solo o sin compañía, da igual por que tu estas conmigo, tu eres aquel que cambio esas ropas de oscuridad que vestía, por una túnica más blanca que la misma nieve, tu eres aquel que me dio mas Amor que cualquier persona en este planeta tierra.
No quiero descansar pensando que en el mundo hay gente que necesita de esté mensaje, no quiero quedarme sentado esperando ver cuanto sufrimiento, dolor y muertes hay en el mundo, solo quiero mostrar tu Amor y poder transformador. Mostrarles a los demás que tú vives en mí y que tú estas tocando las puertas de sus corazones  para que ellos puedan ver el verdadero significado del poder transformador de tu Amor.
Señor prefiero negar mis deseos terrenales, prefiero decirle no a las riquezas de este mundo y a los placeres de esta vida, para entregarte cada día de mi vida en esta tierra para predicar de que TÚ VUELVES POR SEGUNDA VEZ! 

SEÑOR INSTRUYEME Y PREPARAME PARA HACER LO MEJOR PARA TI, DEJAME SER ESE INSTRUMENTO QUE HABLE DE TI SIMPLEMENTE POR QUE TU LO ESTAS TOCANDO.
Gracias nuevamente por escucharme!


“Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.”
 (Isaías 6:8) 

miércoles, 1 de agosto de 2012

Carta para Dios N°1

2 de Agosto del 2012

No entiendo Señor… ¿Que tienes preparado para mi? Cuesta hacerme una imagen de eso, a veces  pienso que el futuro que yo estoy planeando para mi vida no concuerda con el tuyo, a veces me asusta pensar en un futuro solo, sin una compañía amiga que me diga que debo hacer, es que sé que TÚ, SIEMPRE vas conmigo pero a veces creo que me falta alguien como TÚ de compañía, si mi Dios alguien tal cual como TÚ, que sepa todo de mi y que no me juzgue por los errores cometidos, si Señor! Alguien a quien no tenga miedo de contarle como era anteriormente y solamente se fije en la transformación que haces día a día dentro de mí. Así Padre mío tengo sed de TI, tengo ansias de verte cara a cara y abrazarte para no soltarte jamás por que cada día que pasa sigo sin entender  TÚ GRAN AMOR POR NOSOTROS, ¿Cómo pudiste perdonar a unos seres tan viles y crueles como nosotros? ¿Porque sigues  amándonos si nosotros fuimos los que te dimos la espalda en la cruz?
Una Gran imagen viene a mi mente en estos momentos, esa imagen es la de una cruz enorme en la cual tu estas ahí, si, Maestro, tu estas ahí, que tristeza escuchar aquella gente gritar: “¡Rey de los judíos!”; “¡Si es el Rey de Israel, que descienda ahora de la cruz, y creeremos!”;” ¡Sálvate a ti mismo, y desciende de esa cruz!”. Señor, por que no entendieron aquellas personas que tu no venias para salvarte… si no que venias a SALVARNOS de esta prisión.
Padre comprender que tu estás cada mañana conmigo y que no me abandonas por nada del mundo es lo que me cuesta comprender. ¡SÍ! Tanto amor sientes por mi, tanto amor que nunca te apartas de mi lado, tanto así que nos compraste con tu propia sangre y cada día nos muestras con hermosos detalles que TÚ estás con nosotros. Por favor MÍ DIOS cambia este vil corazón, dame la virtud de amar a mi prójimo tal cual como lo hiciste TÚ sin hacer distinciones sin levantar prejuicios, enséñame a  amar de tal manera que si es necesario dar mi vida por entregar el mensaje, sienta gozo en mi corazón.  SEÑOR JESÚS MOLDEAME A TÚ IMAGEN Y LO QUE SALGA DE MI SEA SOLAMENTE PARA DARTE GLORIA Y HONRA.   
Señor ahora me queda clara tu respuesta, quizás más adelante vuelva a surgir pero sé que la volverás a responder como esta misma noche, si Maestro ¡GRACIAS!  


“Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.” (Isaías 53:5)