24 de Agosto del 2013
“¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh sepulcro, tu aguijón?” ¿Que ocurre en esta vida? Tanto dolor, sufrimiento y penas, es que perder a algún ser querido a nadie le debe haber gustado, perder a alguien a quien Dios ama tal cual como a uno, nadie lo quiere. Preguntas miles vienen a mi mente, ¿porque no fuiste y le repetiste mil y una vez que Cristo la amaba? ¿Acaso no era así? Siempre fue así… Créelo, Cristo la amó hasta lo último de su vida, Cristo la amó desde antes que naciera y Cristo demostró su amor por ella antes de que esto ocurriera, sí, ¿Lo dudas? Por favor, mira hacia el frente, sí ahí mismo, ahí está la prueba de su Gran Amor por ella por ti y por mí, Ahí está esa cruz en la cual fue crucificado y azotado por nuestras rebeliones. Donde quiera que mires la verás, sea que mires adelante, atrás o hacia los lados, ahí está aquella cruz en la cual con tanto sufrimiento murió nuestro Jesús, ¿Sabes porque aun que te desvíes la verás? Porque en la Cruz está la mayor prueba de amor y el amor cubre multitud de pecados, ahí está la prueba de su amor, Cristo nos ama, y créeme que nunca estuvo dentro de sus planes que existiera la muerte, es que por eso vino el a esta tierra, y sufrió como nosotros, la única diferencia es que con su sacrificio pagó el precio de esto… sí, fue pago por Él. La salvación está en Cristo, entiéndelo, aunque sé es duro, a mí me duele la perdida de alguien más cuando la quieres, duele que el enemigo del hombre que es la muerte te arrebate a personas con las cuales compartiste lindos momentos, duele que aunque quieras volver el tiempo atrás no puedas, duele que tuviste la oportunidad de hablarle mil veces del Amor de nuestro Padre Celestial y no lo hiciste… Las lágrimas brotan no porque sea normal que lloremos por perder a alguien tan querido y amado, las lágrimas brotan porque hay algo que nos dice dentro de nosotros que no pertenecemos a este mundo, hay algo que nos dice que esto no debería haber pasado, hay algo que nos dice que esto está mal. ¿Cómo solucionarlo? Imposible por nuestra propia cuenta, pero… ¿Sabes? Te vuelvo a repetir algo del principio, este problema ya está solucionado, ¿Cómo? Cristo lo hizo, Cristo dio solución a este problema ahora, te toca a ti, aceptarlo, ¿Cómo aceptar esta maravillosa noticia? Simplemente aceptando a Cristo, porque solo en Él está la victoria por sobre la muerte, vivamos con Él y para Él. Es difícil seguir cuando día a día sigues viendo las consecuencias del pecado, es que sí, esa era la consecuencia, la muerte… Créeme que Cristo también sufre como nosotros y más porque aun, sabiendo cual es la solución, no recurrimos a ella… Sí, sé que cuesta creer, pero… ¿Que pierdes?, te das cuenta que no pierdes nada, simplemente ganas una esperanza y una solución, porque cuando Cristo venga por Segunda vez se levantaran de los sepulcros, todos aquellos que en el depositaron sus esperanzas, todos aquellos que simplemente decidieron decir sí, yo acepto la solución a este problema y “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” Que me dices, esperamos un momento más para reencontrarnos con nuestros seres queridos, solo un breve momento, un pestañar de ojos. Hazlo te dice nuestro Señor, pero… Sea como sea no lo hagas solo, porque será difícil, ¿Por qué no esperas tomado de mi mano? ¿Por qué no caminamos juntos por este camino?… ¿Aceptas?
“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh
sepulcro, tu victoria? Ya que el aguijón
de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley. Más gracias sean
dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Corintios 15:55-57)
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