24 de Septiembre del
2015
Pasados unos días sigo aquí tratando de retroceder el
tiempo, tratando de volver a poner mi marcador en cero, con miedo de no volver
a verte, con miedo a ser feliz…
Témpanos de hielo yacen en mi cuarto, témpanos que reflejan una realidad, témpanos que se alojaron en el corazón congelando aquellos recuerdos que dan vida, que dan alegrías y que permiten sonreír de vez en cuando aun cuando todo parezca de blanco y negro.
¿Recuerdas la última vez que te dije que te amaba?, ¿Recuerdas aquellos viajes juntos?, puede ser quizás que recuerdes aquella última sonrisa que puede sacar de tu rostro o ya borraste eso de tu memoria…
Puedo hacerte recordar aquellos paseos por la playa caminando entre rocas, arrancando de las olas, mientras a lo lejos en el mar se dibujaba un atardecer que cubría y pintaba el cielo de naranja, ¿Lo recuerdas? Si no es así puedo dibujar aquellos recuerdos... Puedo dibujar aquellos paseos por la costanera o quizás te gustaría que dibuje aquel ramo de flores de un 30 de Julio… Puede ser… tal vez ya es tarde para recordarlo, tal vez ya lo quisiste olvidar.
Te pude mirar después de mucho tiempo de bajar la cabeza para no mirarte a los ojos, sentí como a la distancia esa mirada se clavaba dentro de mí, cada parte dentro de mí se desintegraba lentamente con cada paso que daba, como si hubiera habido una explosión mis sentimientos quisieron huir, quería llorar, quería gritar, quería salir corriendo… No lo hice, simplemente agache mi cabeza y me obligue a no derramar lágrimas, no quería que me vieras así, me aleje para no verte, todo cambio ese día, tu mirada ya no era la misma, ya no era el protagonista de tus sonrisas, ya no estaba a tu lado para abrazarte y conversarte, después de todo pude ver en tu sonrisa a lo lejos como me habías dejado atrás…
Tu ausencia pudo editar mi vida, cambio mis colores, cambio mis perspectivas, todo se volvió en cámara lenta, aun negándome a pensarte los recuerdos vienen a mi memoria y se quedan ahí para acompañarme, me sacan más de una sonrisa, hasta que me doy cuenta que son solo eso, nada más y nada menos que recuerdos.
Recuerdos en forma de témpanos de hielo, recuerdos que forman estalactitas en mi vida, recuerdos que me congelan en aquella soledad que nadie ve, recuerdos que con el tiempo se derretirán y que tal cual como dolores repentinos volverán de vez en cuando…
Témpanos de hielo yacen en mi cuarto, témpanos que reflejan una realidad, témpanos que se alojaron en el corazón congelando aquellos recuerdos que dan vida, que dan alegrías y que permiten sonreír de vez en cuando aun cuando todo parezca de blanco y negro.
¿Recuerdas la última vez que te dije que te amaba?, ¿Recuerdas aquellos viajes juntos?, puede ser quizás que recuerdes aquella última sonrisa que puede sacar de tu rostro o ya borraste eso de tu memoria…
Puedo hacerte recordar aquellos paseos por la playa caminando entre rocas, arrancando de las olas, mientras a lo lejos en el mar se dibujaba un atardecer que cubría y pintaba el cielo de naranja, ¿Lo recuerdas? Si no es así puedo dibujar aquellos recuerdos... Puedo dibujar aquellos paseos por la costanera o quizás te gustaría que dibuje aquel ramo de flores de un 30 de Julio… Puede ser… tal vez ya es tarde para recordarlo, tal vez ya lo quisiste olvidar.
Te pude mirar después de mucho tiempo de bajar la cabeza para no mirarte a los ojos, sentí como a la distancia esa mirada se clavaba dentro de mí, cada parte dentro de mí se desintegraba lentamente con cada paso que daba, como si hubiera habido una explosión mis sentimientos quisieron huir, quería llorar, quería gritar, quería salir corriendo… No lo hice, simplemente agache mi cabeza y me obligue a no derramar lágrimas, no quería que me vieras así, me aleje para no verte, todo cambio ese día, tu mirada ya no era la misma, ya no era el protagonista de tus sonrisas, ya no estaba a tu lado para abrazarte y conversarte, después de todo pude ver en tu sonrisa a lo lejos como me habías dejado atrás…
Tu ausencia pudo editar mi vida, cambio mis colores, cambio mis perspectivas, todo se volvió en cámara lenta, aun negándome a pensarte los recuerdos vienen a mi memoria y se quedan ahí para acompañarme, me sacan más de una sonrisa, hasta que me doy cuenta que son solo eso, nada más y nada menos que recuerdos.
Recuerdos en forma de témpanos de hielo, recuerdos que forman estalactitas en mi vida, recuerdos que me congelan en aquella soledad que nadie ve, recuerdos que con el tiempo se derretirán y que tal cual como dolores repentinos volverán de vez en cuando…
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